Agrovoltaica
En lugar de elegir entre generar electricidad limpia o producir alimentos, los paneles solares se instalan de forma que permitan continuar con cultivos, pastoreo de animales o incluso hábitats para polinizadores debajo o entre ellos.
Origen del concepto.
El término se remonta a 1981, cuando los investigadores alemanes Adolf Goetzberger y Armin Zastrow lo formalizaron. No ganó popularidad hasta la década de 2010, gracias a estudios como los del francés Christophe Dupraz, que demostraron aumentos significativos en la productividad global de la tierra (entre el 35 % y el 73 % en algunos casos).
¿Cómo funciona?
Existen principalmente dos configuraciones:
- Sistemas elevados: Los paneles se montan a varios metros de altura (a menudo más de 2-5 metros) para permitir el paso de maquinaria agrícola, tractores o el crecimiento de cultivos altos. Proporcionan sombra parcial y protección contra el clima extremo.
- Sistemas inter-filas: Los cultivos crecen entre las filas de paneles, con mayor acceso a la luz directa. Se usan para pastoreo, cultivos bajos o plantas polinizadoras.
También hay instalaciones en invernaderos o combinaciones de ambos enfoques. La sombra de los paneles crea un microclima más fresco durante el día y más cálido por la noche, lo que reduce la evaporación del suelo.
Ventajas principales
La agrovoltaica ofrece beneficios tanto para la energía como para la agricultura:
- Optimización del suelo: Un mismo terreno produce energía y alimentos/ganadería, evitando la competencia por tierras fértiles.
- Mejor rendimiento de los cultivos en climas áridos o calurosos: La sombra parcial reduce el estrés por calor y sequía, conserva humedad en el suelo y puede bajar el consumo de agua para riego hasta en un 30-40 % en algunos casos. Es especialmente ventajosa en regiones como España o zonas áridas.
- Mayor eficiencia de los paneles solares: La vegetación debajo enfría los paneles (que rinden menos con altas temperaturas), mejorando su producción de electricidad.
- Ingresos adicionales para los agricultores: La energía solar genera una fuente extra de ingresos mediante alquiler de terreno o venta de electricidad, ayudando a diversificar y hacer más resiliente la explotación.
- Beneficios ambientales: Reduce el impacto del cambio climático en la agricultura, protege contra erosión, favorece la biodiversidad y contribuye a la transición energética sin sacrificar producción alimentaria.
- Resiliencia climática: Protege cultivos de heladas ligeras, granizo, lluvias intensas o radiación excesiva.
No todos los cultivos son ideales: funcionan bien con plantas tolerantes a sombra parcial como lechugas, bayas, uvas, hierbas, algunos frutales o pastos para ganado. Cultivos que necesitan mucha luz directa pueden ver reducidos sus rendimientos.
Situación en España y Latinoamérica
España es un país muy adecuado por su alto número de horas de sol y superficie agrícola. Empresas como Iberdrola, Repsol, Enel, Soltec o BayWa r.e. desarrollan proyectos agrovoltaicos, a menudo en viñedos, olivares o zonas de cultivo extensivo. Estudios recientes indican que ofrece más ventajas técnicas en regiones áridas como la Península Ibérica que en zonas más húmedas del norte de Europa.
En Latinoamérica también avanza como solución para compatibilizar desarrollo energético y producción agropecuaria, especialmente en zonas con radiación solar alta.
Ejemplos prácticos
- Pastoreo de ovejas debajo de paneles (común en muchos países para control de vegetación).
- Cultivo de bayas, lechugas o vides bajo estructuras elevadas.
- Proyectos piloto en viñedos (como algunos en Burgos, España) o en huertos.
En resumen, la agrovoltaica representa una forma inteligente y sostenible de “cosechar dos veces” el sol: una para electricidad renovable y otra para alimentos. Ayuda a resolver tensiones entre la transición energética y la seguridad alimentaria, especialmente en un contexto de cambio climático.

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