Undimotriz




España cuenta con un potencial significativo en energía undimotriz (energía de las olas o wave energy) gracias a sus extensas costas, especialmente en el Cantábrico, Galicia y Canarias. Sin embargo, esta tecnología se encuentra aún en fase de desarrollo precomercial y demostración, con objetivos modestos en comparación con la eólica marina.


Objetivos nacionales para 2030

Según la Hoja de Ruta de la Eólica Marina y Energías del Mar (Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, MITECO) y el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2023-2030:


- Se prevé entre 40 y 60 MW de capacidad instalada de energías del mar (incluyendo undimotriz, mareomotriz y otras oceánicas) para 2030.

- Esto forma parte de un despliegue más amplio que busca posicionar a España como polo europeo de I+D+i en renovables marinas, con énfasis en pruebas y escalado tecnológico.

- El PNIEC incluye estas tecnologías dentro de "otras renovables" con un objetivo general de alrededor de 80 MW, aunque la horquilla específica para energías marinas es más conservadora (40-60 MW), dependiendo del avance tecnológico y la maduración de costes (se espera que el LCOE de la undimotriz baje significativamente hacia 2030).


El foco actual está en prototipos, sitios de ensayo y proyectos piloto, con apoyo de fondos europeos (como Horizonte 2020 o PRTR) y regionales.


Proyectos existentes y operativos

- Planta de Mutriku (País Vasco): Inaugurada en 2011, es la primera instalación comercial del mundo integrada en un dique rompeolas que inyecta energía de las olas a la red. Tiene una potencia de 296 kW (usando tecnología de columna de agua oscilante - OWC) y ha producido más de 3 GWh acumulados hasta fechas recientes. Sigue operativa y sirve como banco de pruebas para turbinas y componentes. Es el proyecto más longevo y emblemático de España.


Otros sitios históricos o de prueba incluyen iniciativas puntuales en Galicia, Málaga y Canarias, aunque de menor escala o ya finalizadas.


Proyectos en desarrollo o en fase avanzada

Varios iniciativas buscan avanzar hacia la demostración y precomercialización:


- Valencia (Puerto de Valencia): Proyecto europeo de instalación de un sistema de captación de energía de las olas (WEC - Wave Energy Converter) en el martillo del canal de acceso. Incluye un flotador y busca contribuir a la neutralidad climática de la ciudad para 2030. Financiado parcialmente por la UE.


- Islas Baleares (Port Adriano, Mallorca): Acuerdo de Eco Wave Power para una planta de hasta 2 MW (en fases: primera etapa hasta 1 MW). Se trata de tecnología onshore o nearshore con paneles/pistones que capturan el movimiento de las olas. Sería una de las primeras aplicaciones a esta escala en España. Los trámites legales estaban en curso desde 2022.


- Galicia: 

  - La Xunta ha lanzado concursos para un conector flotante en Punta Langosteira (cerca de A Coruña) para ensayar dispositivos de undimotriz y mareomotriz. Inversión prevista de unos 5,7 millones de euros, con foco en producción eléctrica y monitorización ambiental.

  - Proyectos previos como Life DemoWave probaron convertidores de 25 kW en la zona, validando viabilidad en costas de alto oleaje.


- Castellón: Se perfila como posible líder en undimotriz con varios proyectos previstos para 2025, aunque detalles específicos dependen de avances en permisos y financiación.


- Otros:

  - Ocean Oasis y proyectos de boyas flotantes (a veces combinados con desalación).

  - Iniciativas en Canarias, como DesaLIFE, que exploran undimotriz para desalación de agua.

  - Proyectos europeos como EuropeWave, Awesdi o WESE que incluyen a España en consorcios para acelerar el desarrollo tecnológico y análisis de impacto ambiental.

  - Convertidores flotantes offshore promovidos por el Ente Vasco de la Energía (EVE).


Además, el Gobierno ha asignado fondos (ej. 147 millones de euros en 2023) para ensayos y demostradores de renovables marinas, buscando atraer innovación y reducir riesgos para inversores.


Desafíos y perspectivas hacia 2030

La undimotriz enfrenta retos como la supervivencia en mares duros, costes elevados de mantenimiento y necesidad de más horas de operación para ser competitiva. España apuesta por infraestructuras de prueba "plug & play" (como BIMEP en el País Vasco o el nuevo conector en Galicia) para atraer desarrolladores internacionales.


Se espera que el despliegue real sea gradual: de prototipos a arrays pequeños, apoyado en la Hoja de Ruta que prioriza I+D, cadenas de valor industrial y compatibilidad con protección marina , objetivo del 30% de superficie protegida.


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