Eólica offshore en España.
La eólica offshore (o eólica marina) en España tiene un futuro prometedor pero todavía incipiente. El país cuenta con un gran potencial gracias a sus más de 8.000 km de costa y recursos eólicos favorables en zonas como el Cantábrico, Galicia, Canarias, el Levantino-Balear y el Estrecho de Gibraltar. Sin embargo, el desarrollo comercial es casi nulo hasta la fecha (solo unos 7 MW en proyectos de demostración), y el despliegue depende en gran medida de la tecnología flotante, ya que las profundidades de las aguas españolas superan con frecuencia los 50-60 metros, lo que hace inviable la eólica fija en la mayoría de los casos.
Objetivos oficiales para 2030 y más allá
El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC 2023-2030), actualizado en septiembre de 2024, fija un objetivo de 3 GW de eólica offshore para 2030 (dentro de un total de 62 GW de eólica, incluyendo la terrestre). Esto representa un aumento respecto a versiones anteriores del PNIEC, que hablaban de 1 GW.
La Hoja de Ruta de la Eólica Marina y Energías del Mar (aprobada en 2021 por el MITECO) establecía un rango inicial de 1-3 GW para 2030, con énfasis en el desarrollo industrial, la I+D+i y la compatibilidad ambiental. Se prevé que este despliegue contribuya a duplicar la potencia eólica total instalada y movilice inversiones significativas, aunque el grueso de la eólica en 2030 seguirá siendo onshore.
A más largo plazo, la Hoja de Ruta y visiones europeas apuntan a un potencial mucho mayor (hasta 17 GW hacia 2050 en algunos escenarios), alineado con los objetivos de la UE de 60 GW de renovables marinas en 2030 y 300 GW en 2050.
Situación actual y avances regulatorios (2026)
- Capacidad instalada: Muy baja, limitada a prototipos como el DemoSATH (2 MW flotante en el País Vasco, en la plataforma BiMEP).
- Marco regulatorio: El Real Decreto 962/2024 regula la producción de energía renovable en el mar mediante un sistema de subastas competitivas que otorgan simultáneamente apoyo económico (tipo CfD de doble sentido), acceso a red y concesión de dominio público marítimo. Esto simplifica trámites anteriores.
- Subastas: En febrero de 2026 se abrió una consulta pública sobre la primera subasta (prevista para 2025-2026). Se espera que incluya proyectos de 200-300 MW en zonas de alto potencial (ZAPER definidas en los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo - POEM), priorizando criterios no solo de precio, sino también ambientales, industriales y de beneficios locales. Las primeras subastas se centrarán en tecnología flotante.
- Ordenación del espacio: Los POEM (aprobados en 2023) identifican unas 19 zonas aptas (menos de 5.000 km², ~0,5% de las aguas españolas) en demarcaciones como Noratlántica, Levantino-Balear, Canarias y Estrecho-Alborán, compatibles con otros usos (pesca, navegación, protección ambiental). Se busca alcanzar el 30% de áreas marinas protegidas en 2030.
Oportunidades y fortalezas
- Liderazgo en flotante: España es pionera en I+D de plataformas flotantes (empresas como Saitec, Blue Float Energy, etc.). Esto puede posicionarla como hub tecnológico europeo.
- Cadena de valor industrial: Potencial para generar empleo cualificado, reforzar puertos (ayudas de 212 millones de euros en 2026 para adaptar infraestructuras portuarias) y exportar tecnología. Se estima necesidad de 500-1.000 millones de inversión en puertos.
- Recurso eólico: Vientos fuertes y constantes, con factores de capacidad superiores al 50% en buenas zonas.
- Sinergias: Hibridación con hidrógeno verde, almacenamiento y otras renovables marinas (objetivo modesto de 40-60 MW de undimotriz/mareomotriz en 2030).
Retos principales
- Profundidad y tecnología: La eólica flotante es más cara e inmadura que la fija. Costes actuales altos (180-200 €/MWh en prototipos), con expectativas de bajada a 80-100 €/MWh en primeros comerciales y 40-60 €/MWh hacia 2030.
- Tiempos y burocracia: Proyectos tardan 6-7 años en desarrollarse. Aunque el nuevo RD agiliza, persisten incertidumbres sobre evacuación (responsabilidad de líneas y subestaciones).
- Aceptación social y ambiental: Posibles conflictos con pesca, biodiversidad y comunidades costeras. Se enfatiza la necesidad de diálogo, minimizar impactos (cables enterrados, etc.) y compatibilidad con la protección marina.
- Cadena de suministro y red: Necesidad de reforzar infraestructuras, formar mano de obra y evitar cuellos de botella (similar a los que afectan a la eólica terrestre).
- Viabilidad económica: La primera subasta será clave para dar señales claras a inversores; retrasos podrían poner en riesgo el objetivo de 3 GW.
Perspectiva realista
El 2025-2026 es un punto de inflexión con la primera subasta y ayudas a puertos. Si se resuelven los trámites con agilidad y se logra madurar la tecnología flotante, España podría iniciar un despliegue ordenado que impulse la industria. Sin embargo, alcanzar los 3 GW en 2030 es ambicioso y dependerá del éxito de las subastas iniciales y de la reducción de costes. Algunos analistas consideran más realista empezar con parques piloto/precomerciales de cientos de MW antes de escalar.

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